Te explica el porqué

Ordenado por lo que cambió frente a tu mes normal, no por lo que es más grande. Nombra las categorías que movieron el mes, para que sepas qué pasó.

La mayoría de las apps de dinero te dicen en qué gastaste. Spendhog te dice por qué el mes fue como fue: qué cambió de verdad, qué fue algo puntual y si todavía puedes permitirte aquello para lo que estás ahorrando.
30 días gratis. Sin tarjeta y sin acceso al banco. 30 plazas de fundador a CHF 8.99/mes.
30 plazas de fundador
CHF 8.99/mes
Spendhog es una app de presupuesto del hogar para todos los que viven bajo el mismo techo, sin conexión al banco.
Se va en comida a domicilio, el supermercado, las actividades de los niños, las suscripciones, las vacaciones, los pagos con tarjeta, el efectivo y pequeñas decisiones de cada día.
Ninguna parece peligrosa por separado. Pero juntas marcan el mes, el año y las metas que tu hogar puede alcanzar de verdad.
Estas son las cuatro cosas que la gente dice cuando deja una. Son también las cuatro cosas alrededor de las que se construyó Spendhog.
“La conexión con el banco se rompía todo el rato.”
Spendhog nunca te pide el acceso a tu banco. No hay ningún flujo que se rompa cuando un banco cambia algo, ni banco, tarjeta o cuenta que no sea compatible, porque decides tú qué entra.
“Archivó el regalo de cumpleaños de mi amiga como supermercado.”
Tú pones nombre a tus categorías y decides qué va en cada una. Y como lo escribes tú, lo ves de verdad, no es una línea importada que nunca llegas a mirar.
“Empezó a parecerse a un segundo trabajo.”
Spendhog señala lo que cambió este mes, no cada café. Está para hacer visible el dinero, no para regañarte.
“Y luego volvieron a subir el precio.”
Los fundadores conservan el precio al que se suscribieron mientras sigan suscritos. Déjalo cuando quieras y aun así podrás abrir y exportar todo, para siempre.

Spendhog empezó como una hoja de cálculo llamada Poupanças, “ahorros” en portugués, que llevaba para mi propia familia.
Somos cinco, con gastos compartidos, actividades de los niños, vacaciones que planear y de vez en cuando un “esta noche pedimos algo de cenar”.
La hoja nos ayudó a ver el ritmo de nuestro dinero.
No para castigar el gasto, sino para hacerlo visible.
Spendhog es esa hoja de cálculo, reconstruida en Suiza por un diseñador de producto que ha dedicado su carrera al software con el que trabajan los gestores de patrimonio y de activos, con el consejo del antiguo director financiero que empezó la hoja. Un proyecto familiar, sí, pero no aficionado. Cada función de verdad se queda, la fragilidad desaparece, y encima una capa nueva: un software que te explica tus propios datos.


Todo se ordena por lo que cambió frente a tu mes normal, no por lo que es más grande. Nombra las categorías que de verdad movieron el mes, así que aprendes qué pasó, no solo que algo pasó. Se calcula a partir de tus propios movimientos, no lo escribe una IA, así que el mismo mes recibe siempre la misma explicación y todas las cifras cuadran.
Ya te fías de tu hoja de cálculo, porque nunca salió de tu propio portátil. Así que esto tiene que ganárselo: nunca se pide el acceso al banco, la seguridad es real, no hay rastreadores de terceros en ninguna página de este sitio y los datos siguen siendo tuyos para llevártelos.
Tus datos están ligados a tu hogar en lo más profundo del sistema, no simplemente ocultos a la vista en la app.
Cifrados de camino hacia nosotros y mientras están con nosotros, con copia de seguridad automática y, si quieres, inicio de sesión en dos pasos.
Llévate todo como archivo de hoja de cálculo o como copia de seguridad completa, cuando quieras. Elimina tu cuenta para siempre cuando quieras.
El asistente solo se enciende si lo enciendes tú, y aun así nunca ve un solo movimiento: solo totales, y las palabras que escribes en los movimientos, como vocabulario: sin ligarlas nunca a un movimiento, una fecha o un importe exacto. Una palabra que has escrito una sola vez lleva lo que costó esa única compra, redondeado.

“Me gusta que la previsión te diga cuánta confianza tiene y no intente adivinar cuando no hay historial suficiente que la respalde. Eso es justo lo que me hace fiarme de los números.”
Precio de fundador
Normalmente CHF 99.90 al año
CHF 6.66 al mes
CHF 79.90 al año, facturados una vez al año. Precio de fundador, que conservas mientras sigas suscrito.
Primero, 30 días gratis. Sin tarjeta y sin acceso al banco.
En Estados Unidos, el impuesto sobre las ventas de tu estado se añade al pagar.
Un solo plan, con todo incluido. Sin niveles, sin extras, nada útil reservado a un precio más alto. El asistente está incluido, no se vende aparte.
Déjalo cuando quieras y aun así podrás abrir y exportar todo, para siempre. Tus datos nunca quedan como rehén.
Diecisiete vídeos cortos, uno para cada parte de la app, de uno o dos minutos cada uno. En inglés, con subtítulos.
Una app de finanzas del hogar, creada en Suiza, para el dinero con el que funciona una casa, ya sea una familia, una pareja o gente que comparte piso. Hasta tres personas pueden iniciar sesión en un mismo hogar, y el gasto se puede atribuir a todos los que lo forman. Tú registras lo que pasó, a mano o desde la exportación de tu banco (un CSV o un extracto camt), porque no hay conexión con el banco, por diseño. A cambio te explica por qué el mes fue como fue y no solo en qué gastaste: una puntuación de salud financiera construida con hasta ocho partes que puedes abrir una a una, previsiones que dicen lo seguras que están y se niegan a proyectar con menos de dos meses de historial real, presupuestos que entienden las facturas que no son mensuales, metas leídas de tus saldos reales en lugar de escritas a mano y un asistente opcional al que puedes preguntar con palabras normales. Las cuentas, los presupuestos y las metas admiten cualquiera de 30 monedas: el euro y las 29 de las que el Banco Central Europeo publica tipos de cambio (franco suizo, dólar, libra, yen y más). Lo que no es: una app para dividir gastos. Nunca lleva una cuenta pendiente entre dos personas ni calcula quién debe a quién, porque el dinero que explica es del hogar, no una deuda entre sus miembros.