Descarga la plantilla de aquí abajo, rellena un mes y sabrás más de tu dinero de lo que cualquier app podría decirte en ese tiempo. Esta página cuenta también lo que callan las demás páginas de plantillas: lo que una hoja de cálculo deja de poder hacer y, más o menos, a partir de cuándo.
30 días gratis, sin tarjeta. 30 plazas de fundador a CHF 8.99/mes.
01La plantilla
Una fila por movimiento, cuatro columnas: fecha, concepto, categoría e importe, con lo que sale escrito en negativo. Las columnas van separadas por punto y coma y los importes llevan punto como separador decimal. Ábrela en Numbers o LibreOffice, o en Excel desde Datos › Desde texto/CSV, donde puedes elegir el separador y el símbolo decimal.
Las doce filas que trae son un mes de ejemplo de un hogar, inventado para mostrar la forma. Bórralas y pon las tuyas.
02Las cuatro líneas en las que casi todos los presupuestos se equivocan
- La factura que no es mensual. El seguro una vez al año, la luz cada tres meses. Apunta el pago una sola vez, entero, el día en que se pagó, como la fila de la electricidad en la plantilla: partirlo en filas mensuales inventadas deja un archivo que ya no cuadra con tu banco. Lo que se reparte es el presupuesto. Aparta cada mes un tercio de una factura trimestral; si no, el mes en que llega parece un desastre y los demás, abundancia. En Spendhog es el campo “Repartir en (meses)” del movimiento: el presupuesto cuenta una parte cada mes y el pago se queda entero en su día.
- La línea del ahorro. Ahorrar no es lo que sobra, es un gasto que te pagas a ti mismo, y por eso en el ejemplo es una fila negativa y no una resta al final.
- El efectivo. Sacar dinero del cajero no es gastar, es pasarlo de un bolsillo a otro, y un presupuesto que lo cuenta como gasto pierde la pista de todo lo que se compra con él.
- El imprevisto que no lo era. Un cumpleaños, el veterinario, la lavadora que se estropea: uno a uno son excepciones; juntos son una línea mensual que cada vez se llama de otra forma. Dales una categoría y mira el año.

03Cuándo la hoja de cálculo deja de bastar
Una hoja de cálculo es excelente para registrar y floja para explicar. Te dirá que marzo costó 6200. No te dirá que marzo costó 2000 más que tu propio mes normal, que la diferencia fueron el coche y una cena y no el alquiler, ni si eso es una tendencia o algo puntual.
También se rompe sin hacer ruido. Una fórmula arrastrada una fila de menos, un mes añadido como columna que nadie suma, una segunda persona trabajando en una copia. Nada te avisa, y la hoja sigue respondiendo con toda la seguridad del mundo.
Y no sabe llevar dos monedas con honestidad. Un hogar con cuentas en dos monedas lo descubre al primer intento: o los totales mienten, o hay un tipo de cambio escrito en alguna celda, envejeciendo.

04Lo que hicimos con la nuestra
Spendhog empezó como una hoja de cálculo llamada Poupanças, llevada durante años para una familia. Conserva lo que funcionaba (varias monedas, quién gastó qué, las facturas que no llegan todos los meses) y añade lo que una hoja nunca pudo hacer: te explica el mes con palabras, comparado con tu propio mes normal y no con una cifra que decidió otra persona.
La plantilla de arriba se importa directamente el día que te canses de mantener fórmulas. Treinta días gratis, sin tarjeta y sin conexión con el banco en ningún momento.
¿Dudas sobre esta página? Escríbenos cuando quieras y te lo explicamos paso a paso. info@spendhog.com